Reneé Victoria piensa su propio nombre repetidamente. “Con este nombre de realeza, no me puede hacer semejante desplante” itera la idea en su cabeza; se quiere convencer de la imposibilidad fáctica de tal actitud en Bastian. Recluida en el camerino, el primero del pasillo tras bambalinas, iluminada sólo por una lámpara de mesa cuya pantalla de lino está amarilla por el paso del tiempo, comienza a maquillarse. Sentada frente al espejo, sobre una banqueta de hierro negro, sin poder apoyar la espalda se encorva para agarrar cada uno de los ungüentos que usa para enmascararse. En cada movimiento se percibe la delicadeza y experiencia de Reneé Victoria. Mueve su delgada figura como si toda ella fuera una brocha, acompaña cada pincelada en su rostro con todo el cuerpo. En el fonógrafo, se escucha el lamento cantado de Edith Piaf que se mezcla con la música de cabaret que proviene del escenario. La p...
Lucía duerme la siesta. Cuatro de la tarde. Suena la campanita molesta del Whatsapp. Me olvidé de poner el puto teléfono en silencio. Su profesora de teatro, Alicia, escribe escuetamente en el grupo: prepárense, hoy por primera vez vamos a practicar con textos y el emoji de sorpresa. ¡Al fin! Tiene que esperar hasta las siete de la tarde para ver de qué se trata. No pudo seguir durmiendo. ¿Dejar la improvisación? Pensó en el día, hace más de un año, en que tuvo la entrevista con Alicia. Le había preguntado: ¿Qué buscas en teatro? Yo quiero divertirme, olvidarme de todo, soltarme. Ahora es diferente. El escenario la hipnotiza. Sube, se divierte, se suelta pero busca algo más. Quiero más técnicas. Quiero probar mi memoria. Quiero fervorosamente encarnarme en la piel y las palabras imaginadas por alguien más. No puede esperar. Llega quince minutos antes de lo habitual a Espacio Arte Vivo. El nombre del lugar coincide plenamente con lo que acá se manifiesta. Alicia está ulti...
A veces me enredo, la sombra me invade. Con la ayuda de personas muy valiosas en mi vida me di cuenta que a la sombra la tengo que mirar de frente, abrazarla y aceptarla. Porque es mía y va conmigo. Porque soy yo. Y muy de a poco voy creando una nueva forma y hoy pongo fuerte la música que me gusta y me canto a mi misma: “¿Cómo hacés ese truco que me hace gritar, que me hace reír? Si me lo decís, te prometo que huyo con vos.” Entonces me doy cuenta que también la luz y el paraíso están adentro mío, no soy solo sombra. Mis auriculares se quedan sin batería, no me importa, sé la letra y la llevo conmigo a donde sea que vaya. Pía Gracias Vero por tu guía y apoyo Hoy me la canto a mi misma - just like heaven - the cure
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